lunes, 18 de abril de 2011

Aniversario.

Hace un par de días hizo un año del momento en que empezó esta humilde aventura literaria. El recuerdo de aquella tarde es nítido, y como todo en mi vida, dual. Los gemelos de mi signo zodiacal siempre están conmigo...

Por una parte sentía un enorme deseo de escribir, de compartir por primera vez en mi vida mi inquietud literaria con alguien que no fuera yo misma; por otra, no podía evitar un miedo atroz, no tanto a la crítica ajena, sino a la no comprensión de mis intenciones. El primer contacto con el "público" estuvo a punto de dar al traste con mi pequeña ilusión. Me topé con un intransigente amigo que sólo veía tras mis palabras una tristeza infinita, y que durante dos horas de enfado terrible se dedicó a intentar, desde el cariño que soy consciente me profesa, animarme y sacarme de aquella honda desesperación en la que interpretó que me encontraba. Yo sólo esperaba de él una pequeña opinión en cuanto a mi forma de escribir o al interés que pudiera suscitar mi texto, y lo único que encontré fue la sensación de incomprensión que temía.

A punto de rendirme, hice dos nuevos intentos de acercamiento a otros lectores, y en este caso sí conseguí lo que quería, un apoyo a la idea y un aliento al esfuerzo que podría suponer - he ahí los dos primeros comentarios en este blog.

Y así ha pasado este año, queridos lectores. Cuando miro hacia atrás no tengo la sensación de que esto fuera exactamente lo que yo pretendía. Al final, estas líneas que escribo se han acabado convirtiendo en una ventana abierta a mi alma. Lo creáis o no, esto es lo que más dificulta la fluidez de las letras y el hecho de que pase varias semanas sin ser capaz de sentarme frente a esta pantalla, que es testigo de mis sonrisas, de mis lágrimas y de mis sensaciones más profundas, y cuando me preguntáis por qué hace tanto que no escribo, espero que entendáis que no siempre es sencillo encontrar la inspiración, porque todo cuanto escribo nace en mi corazón, y, lamentablemente, mi corazón es voluble y se bloquea muchas más veces de las que a mí me gustaría.

¿Qué ha sido este año para mí? En cuanto a este pequeño reto personal, un auténtico triunfo. El número de personas que estáis al otro lado del ordenador esperando mis nuevos posts es mucho más alto de lo que imaginaba en un principio, puesto que la mayor parte de vosotros no estáis registrados como seguidores. Leo todos y cada uno de vuestros comentarios con muchísimo cariño y agradecimiento, y de la misma manera recibo los que me hacéis en persona, porque preferís no escribir.

Tras todas esas líneas que no escribo yo, estáis vosotros, los que al final hacéis que este blog esté vivo. Algunos lleváis conmigo media vida, pero otros ni siquiera existíais para mí cuando esta historia comenzó. Supongo que buena parte de la responsabilidad de que me conozcáis de una forma bastante cercana la tiene este blog, aunque curiosamente, me temo que al mismo tiempo me ha convertido en una persona mucho más cerrada en las distancias cortas.

El hecho de no escribir sólo para mí hace que, en muchos casos, me autocensure. Hay cosas que no puedo compartir, porque por mucho que os permita la entrada a mi alma, la ventanita no deja que llegue luz a las esquinas. En la oscuridad de esos rincones, no todo es oscuro, también ahí guardo momentos lindos y llenos de ilusión, y mi hermetismo forma parte de una realidad que he decidido vivir de esta forma. Esta realidad se basa en una sucesión de ensayos y errores consecutivos y, simplemente, intento probar actitudes diferentes para conseguir propósitos, habitualmente relacionados con mi estabilidad. Si funcionan o no, lo voy sabiendo con el tiempo. De momento, voy bien así, en mi mutismo, y nunca es mi intención preocupar a nadie. Si me conocéis bien, tampoco es tan complicado leer en mí..

Y sin embargo, aún en días no demasiado alegres, como estos, valoro positivamente este último año que he compartido con vosotros. Ha habido momentos inolvidablemente hermosos, muchos llenos de risas, otros, como dije antes, un tanto herméticos, pero que me hacen sentir coherente con mis decisiones, pero todos y cada uno de ellos, valiosos como han de serlo los momentos de una vida, una vida surrealista la mía, a decir de muchos de vosotros, MI VIDA, sin duda alguna.

Y sigo en la estación, aquella en la que me encontraba hace un año, y al final siento que tendré que saltar a un tren en marcha, con el consiguiente riesgo de caída brutal. Mi lugar en el mundo sigue siendo confuso e indeterminado. Mi madurez no siempre resiste los embates de irracionalidad que me asaltan sin poder esquivarlos. Las sombras de mis dudas y mis fracasos a veces pesan demasiado. El optimismo es un amigo ligero que a veces se me acerca y otras, me huye. Lleva días esquivo... Tengo mucha compañía en esa estación; algunos, estáis en la misma búsqueda en la que me hallo; otros, bajáis de vez en cuando de vuestros trenes para hacerme una visita y regalarme vuestro cariño.


Quiero daros las gracias a todos y cada uno de vosotros: Nube, Polizón, Mon, Marta (la número fan), Lorena, Laura, Yo, Iñigo, Ángelus, Javi, Nur, Cher, Ana, Junior, Tony, Sonia y a todos lo que no publicáis con vuestro nombre, pero a los que suelo identificar. Gracias a los que me seguís y no os apetece comentar nada por escrito, y gracias a los que me leéis desde un anonimato total. Ojalá podamos seguir celebrando cumpleaños todos juntos.

MAYA.